tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1156251343592042512006-08-22T14:28:00.000+02:002006-08-22T15:02:34.456+02:00PLAYA NUDISTAEstoy cansado, cansado y quemado. Decido darme la vuelta. Llevo casi una hora en la misma posición, con el sol pegándome en el pecho, en las piernas, en la cara… Tengo los ojos cerrados. Además llevo puestas unas gafas de sol. Es imposible. Aun así el sol traspasa las fronteras de cristal. Rompe con la muralla de carne que forman mis parpados y logra acceder a mis ojos, como espadas, como pequeños alfileres que se clavan en el hueco de las uñas.
Trato de incorporarme, aturdido, deshidratado. Alcanzo el vaso que estaba debajo de la tumbona donde José esta sentado. El hielo se ha derretido. Doy un trago para comprobar que mi bebida esta ardiendo, abrasando. Parece que, en vez de un cubata, fuera una manzanilla. Escupo lo que he bebido a la arena. En pocos segundos, el líquido desaparece. La arena y el sol han acabado con el líquido. Observo como el poco liquido que queda, comienza a desaparecer, poco a poco. Miro al cielo. El sol abrasador se mantiene en su sitio, impasible. Me imagino al Dios del Sol, sentado en su trono, observando a la especie humana. Imagino su risa al ver como tratamos de engañarle con cosas absurdas. Intentamos beber mas agua, taparnos los ojos con cristales ahumados, clavamos sombrillas en la arena, buscando un poco de sombra. Pero el Dios Sol se ríe de nuestros intentos. No podemos escapar de su fuerza, de su furia, de su grandeza. Los rayos solares penetran la sombrilla, destruyen la protección de las gafas. Nuestra piel es incapaz de soportar las armas del Dios Sol. Nos salen canceres, heridas nauseabundas, provocadas por una divinidad. Y él, subido en su trono, observando cada día como millones de personas intentan esquivar sus disparos, disfruta de su propio calor, de su propia atmósfera enturbiada por los grados centígrados, que, poco a poco, minuto a minuto, suben de manera descontrolada.
Son las siete de la tarde. Estamos en una cala de Ibiza. Hemos llegado con nuestro coche alquilado. Un peugeot 206. El coche es pequeñito, pero esta bastante bien. Por lo menos tiene aire acondicionado.
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/coche.jpg" border="0" />
Salimos sobre las cuatro y media de la tarde, después de volver al hotel de la playa de Figueretas y comer algo. Pero antes, teníamos que decidir el sitio. Había pasado casi media hora y todavía no sabíamos adonde ir:
</p><p> </p><p>- Yo pienso que deberíamos ir a Las Salinas, es una playa grande y hay mucha gente joven. – Daniel trataba de hacerse oír por encima del estruendo que nuestras voces montaban.-
</p><p> </p><p>- Habíamos dicho de ir a una playa nudista. No podéis rajaros ahora. – La cara de José estaba roja. Se había quemado este mediodía en la playa.
</p><p> </p><p>- Ya, pero es que Aguas blancas esta a tomar por culo. Además no tenemos ni puta idea de cómo llegar.
</p><p> </p><p>- No me jodas, Daniel. Con el mapa podemos llegar de sobra.
Yo, mientras ellos discutían, me encontraba tumbado en la cama, medio dormido.
Era imposible dormir, ya que la discusión se estaba realizando en mi habitación, así que, decidí, por lo menos, cerrar los ojos y descansar un poco. La verdad es que no había hecho nada en todo el día, nos habíamos levantado tarde, y el único ejercicio que había realizado ha sido cuando he estado en la playa. Pero, tengo comprobado que, hay una sola cosa que es capaz de dejarme como una puta mierda. Es el agua. Cada vez que voy a una piscina, o a la playa, acabo hecho polvo. Apenas me puedo mover. Los músculos de los brazos y las piernas se agarrotan. Se vuelven inertes. Así me encontraba. Muerto, como un puto zombi que no puede vivir. Como un hombre que no tuviera fuerzas ni para hablar.
Al final, después de hablar unos con otros, se decidió ir a la cala nudista. Aguas blancas era una <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/cala1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/cala1.jpg" border="0" /></a>cala que se encontraba en uno de tantos recovecos de la isla de Ibiza. Para acceder a ella había que bajar unas cuestas enormes. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/cala3.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/cala3.jpg" border="0" /></a>
</p><p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/cala2.jpg" border="0" />Cuando estabas a punto de llegar, aparecía una especie de escalera, pero sin peldaños, que bajaba en zigzag, hasta la arena de la playa. Había una cuerda a ambos lados de la especie de escalera para no caerte.
Esta cala estaba protegida por un acantilado de piedra arenisca. Metros de roca se erigen alrededor de la playa, protegiéndola del mundo. Tratando de defender a su amada virgen del amante perverso que es el hombre. Pero, a pesar de los esfuerzos de la muralla rocosa, el hombre ha conseguido desvirgar a la amada.
La cala esta dividía en dos secciones. La parte, por llamarla de alguna manera, normal, y la parte nudista. Para llegar a esta última hay que escalar un pequeño montículo de piedra. Aunque en la parte de la cala “normal”, también hay gente que hace nudismo, es en la otra zona, donde la gente enseña sus carnes sin ningún pudor.
Nosotros optamos por la zona nudista. Por dos motivos. Una era que había menos gente. La otra razón era que somos unos pervertidos.
La verdad es que el morbo de ver a chicas desnudas sin tener que pagar o rogar, era demasiado grande como para evitarlo.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa2.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa2.0.jpg" border="0" /></a>
Y aquí estamos. Tumbados panza arriba, como un gato defendiéndose de las fauces de un perro hambriento, mirando tetas y chochos sin ningún reparo, con nuestras copas en la mano.
Po<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa3.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa3.jpg" border="0" /></a>r fin termino de incorporarme. Miro el horizonte. Al fondo hay una roca que sobresale del agua. Hay varias personas subiéndose y tirándose al agua desde ella. Parece un gigante que estuviera sentado en una bañera de agua salada, jugando con las personas como muñecos de plástico. Parece que cojíera a esos muñecos, los subiera a sus piernas y los tirara con un toque de su dedo meñique.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa4.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa4.0.jpg" border="0" /></a>
</p><p> </p><p>- Oye, por que no vamos a esa roca. Debe ser divertido.
</p><p> </p><p>- Que dices Pastor, con la de tetas que hay en la orilla, me voy a ir ahora a esa roca a tirarme como un gilipollas. – Ángel en esos momentos estaba mirando
detenidamente los pechos de una guiri que estaba dando un paseo por la orilla con una amiga. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa1.jpg" border="0" /></a>Las tetas de la guiri subían y bajaban al ritmo de sus piernas y brazos. Como tambores, como relojes que marcaran la hora, segundo a segundo, con movimientos rítmicos. Los pezones estaban erectos debido al contacto con el agua. La aureola que enmarcaba esos pezones duros y grandes era de un color marrón oscuro. Mi polla comenzaba a moverse. Ella también quería ver esas tetas. Mi pene también quería observar como esas tetas se movían, una y otra vez, hipnotizándonos a todos. Y yo, también quería saborear esos pezones, tratar de exprimir todo el sabor salado de sus pechos, hasta <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos17.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos17.0.jpg" border="0" /></a>desgastarlos. Hasta que ya no quedara rastro de esas enormes tetas. Giro la cabeza para otro lado. Trato de calmar a mi polla. Intento tranquilizarla. Se que si me levanto ahora, todo el mundo vería mi erección. Espero unos segundos. Miro a mi entrepierna. Mi polla ha desparecido, se ha escondido en su cueva, esperando una nueva presa. Una presa que a lo mejor jamás acudirá.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos7.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos7.jpg" border="0" /></a></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p> </p><p> </p><p>- Pues si no venís ninguno yo si que voy. – Ninguno de mis amigos se movió.
Ninguno de mis amigos aparto la vista de las tetas hipnotizadoras. Me sacudí el bañador para tratar de quitar la arena pegada. El agua estaba a tan solo escasos tres metros. Acerco el pie derecho a la arena mojada, esperando que el agua riegue ese pie. El agua se acerca. Mantengo el pie en la misma posición. Impertérrito. Noto como el agua va inundando de agua mis dedos, la planta del pie, el tobillo, para, acto seguido, huir mar adentro. Como si al agua le diera miedo salir a la superficie. Como si le diera miedo tocar a las personas. Tan solo sale a la orilla para reírse de nosotros, como el Dios Sol. Se ríe porque sabe que jamás conseguiremos dominar el agua.
El agua estaba muy fría. A pesar de todo comienzo a caminar. Las rodillas me tiemblan al notar el contacto del agua. Poco a poco mi entrepierna se va acercando al límite. Me encojo sobre mi mismo, tratando de que mi polla no toque el agua congelada. Sé que si mi polla roza el agua, desaparecerá entre mi bañador. Tan solo me quedaran un par de cojones, sujetos a mi cuerpo por el escroto. Las chicas se reirán de mí al ver dos huevos sin un pene. Seria un bicho raro. Nadie querrá estar con una persona sin pene. Mientras estoy pensando esto, me doy cuenta que el agua me llega hasta el pecho. Sin darme cuenta he superado el mal trago. El agua no me detendrá. Conseguiré llegar al gigante y tirarme desde sus piernas.
Comienzo a nadar hacia la roca. Desde la orilla parecía que estaba mas cerca, pero mis ojos me engañaron. Sigo nadando. Llevo tres, cuatro días nadando. Se me hace eterno. Desearía parar a descansar, pero me da miedo. No veo el fondo. No se que hay bajo mis pies. A lo mejor, un <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tiburon.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/tiburon.jpg" border="0" /></a>tiburón azul esta dando vueltas alrededor mía, esperando que mis pies se paren para agarrarlos con su boca y tirar de mi hacia el fondo. Posiblemente, unas cien medusas se encuentran ahora mismo observándome, con una sonrisa en la boca, hasta que mis pies se paren para picarme sin piedad hasta provocarme la muerte instantánea. No. No puedo parar. Me da miedo. Tengo <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/medusas.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/medusas.jpg" border="0" /></a>miedo. Sigo nadando. Mis brazos comienzan a cansarse. Ahora tan solo nado con uno de ellos, mientras que mis piernas no paran de moverse de arriba abajo, tratando de impulsarme hacia el gigante, tratando de remover el agua el máximo posible para evitar que uno de los demonios oceánicos me asesine con sus garras. Miro hacia la roca. Queda poco. Muy poco. Cambio de brazo. Ahora tan solo nado con el derecho. Un poco mas y puedo tocar la piel del gigante.
No se cuanto tiempo ha pasado desde que me acerque a la orilla para nadar hasta la roca. Pero cuando conseguí agarrarme a un saliente de la roca mis brazos y piernas estaban destrozados. Trato de descansar agarrado a ese saliente. Sigo sin ver el fondo. Aun así no tengo fuerzas para subirme todavía a la roca, aunque mis piernas no paran de moverse. Uno, dos, cinco, diez minutos. Respiro hondo. Una y otra vez. Miro hacia la orilla. No distingo a mis amigos, aunque se lo que están haciendo. Sus ojos no dan de si. Sus bañadores son incapaces de disimular su estado de ánimo. Sus pollas están rebosantes de semen, dispuestas a expulsarlo al primer coño que se ponga delante de ellos. Yo prefiero esperar. Esperar a la chica del arpón en el coño para sacárselo de allí dentro y meterle mi pene. Prefiero esperar a esta noche para vengarme de ella y de todas las tías del mundo, incluida La Niña de Mis Ojos.
Comienzo a escalar la roca. Me dirijo hacia el lado donde la gente se tira. Consigo llegar. No hay nadie. Estoy solo en la roca. El gigante me ha escogido a mí para jugar. Me ha cogido y me ha subido a sus piernas, para, acto seguido, lanzarme sin piedad al agua. Me quedo sentado, mirando el horizonte, mirando el lugar donde el mar y el cielo se juntan, formando un lugar maravilloso, donde los dioses y los mortales son todos iguales. Me gustaría poder llegar a ese lugar a nado. Me gustaría poder estar en el lugar donde el cielo y la tierra se unen en uno solo. Donde Jesucristo y sus apóstoles disfrutan de una gran comida con los mortales, desnudos, como en la playa. Donde Jesucristo disfrutara de las tetas mas enormes y bonitas que jamás se hayan creado. Los apóstoles bailaran alrededor de una hoguera, borrachos de vino y mujeres. Los demás Dioses conversaran con los hombres y con las mujeres, jugaran con los niños o, simplemente, disfrutaran de la soledad observando el lugar donde el agua y la arena se unen en un mismo punto, donde los hombres se bañan desnudos, unos con otras, sin remordimientos ni complejos.
Me levanto y me dispongo a lanzarme. El gigante esta a punto de darme el toquecito que hará que me caiga al agua. Estoy a punto de coger impulso, pero una voz llega a mis oídos. Es una voz de mujer. Miro a un lado y a otro pero no veo a nadie.
</p><p> </p><p>- Joder, no puedo subir…..
</p><p> </p><p>Consigo adivinar de donde procede la voz. Bajo por la roca hasta divisar el
agua. Allí estaba. Una mujer, morena, la piel cetrina, tostada por el sol. Sus tetas, al aire, flotando en el agua, se mueven debido a la corriente. Me mira. Me dice algo. No presto atención. Miro sus ojos, su cara. No es muy guapa, pero no es fea. Sus ojos son de un color extraño. Son de un color amarillento. Parecen de miel. Miro sus labios, gruesos. El de abajo, imperceptiblemente, sobresale un poco más que el de arriba. Sus labios se mueven. No consigo saber por que. De repente, me doy cuenta que me esta hablando. Muevo la cabeza a uno y otro lado, rápidamente, para despertar. Mis oídos se abren, permitiendo que el sonido penetre en su interior.
</p><p> </p><p>- Por favor, ayúdame, no puedo subir.
</p><p> </p><p>- Ahora mismo. Mira, dirijete hacia la derecha. Ve agarrandote en la roca. Yo voy para allá.
Deshago el camino que anteriormente hice para llegar hasta allí. Cuando llego,
ella estaba agarrandose en el mismo saliente en el que me había agarrado yo. Bajo hasta que mi mano roza la suya.
</p><p> </p><p>- Agárrate a mi mano. Y procura no resbalarte.
</p><p> </p><p>
Cuando su mano agarra la mía, comienzo a tirar de ella. Al principio la chica
no pesaba nada. Era una pluma que se hubiera posado grácil mente en mi mano para que yo la acercara a mi boca y soplara, volviendo a poner en movimiento a la pluma. Tres segundos más tarde, comienzo a notar un gran peso. Miro a la chica. Ya estaba fuera del agua, pero era incapaz de subir por la roca. La ausencia de peso anterior, era debido a que la chica estaba en el agua todavía.
</p><p>- Trata de apoyarte en los salientes. Si lo haces en la propia roca, no conseguirás subir. De todas formas no te preocupes, yo te estoy sujetando.
</p><p> </p><p>- Gracias.
</p><p>Al final la chica consiguió subir. Me tumbo en la roca, agotado del esfuerzo. Mi
brazo se vuelve a agarrotar. “Joder, soy un puto débil. En cuanto llegue a la capital me apunto a un gimnasio. No puedo seguir así”. Mi respiración se hace entrecortada debido al esfuerzo. Así que, igual que cuando llegue a la roca, empiezo a tratar de controlar la respiración aspirando y respirando en una secuencia. Después de conseguir una estabilidad en mi respiración miro a la chica. Estaba de pie, pero con el tronco agachado. Las manos apoyadas en las rodillas. Ella también trataba de respirar con normalidad. De repente levanta la espalda y se queda allí, de pie, mirándome. Tenia un cuerpo precioso. El pelo moreno le caía por los hombros, mojado, sin ningún control. Sus tetas subían y bajaban al ritmo de la respiración. Los pezones erectos. Bajo la mirada, poco a poco. Su estomago era plano, sus caderas describían una curva sinuosa, peligrosa, apasionante. Sigo bajando, poco a poco. Miro su coño. No hay pelo. Esta rasurado, del todo. Por ultimo mis ojos se dirigen a sus piernas. Son fuertes, atléticas.
</p><p> </p><p>- Muchas gracias por ayudarme. – Noto algo en su voz. No es española. La miro de nuevo a la cara. No es inglesa, ni danesa, porque su pelo es moreno.
</p><p>- De donde eres?. – Como siempre que hablo con una chica mi voz se quiebra. Pero esta vez todavía más. Casi nunca había mantenido una conversación normal con una chica completamente desnuda, a excepción de la niña de mis ojos.
</p><p>- Soy italiana. Me llamo Andrea.
</p><p>- Ehhh, encantando Andrea, yo me llamo Pastor.
</p><p>- Encantado de conocerte, Pastor – Su español con acento italiano es sugerente. Me gusta. Ella comienza a andar. Se dirige hacia la porción de roca en la que un momento antes estaba a punto de lanzarme al vacío.
</p><p>- Quería saber que es lo que se ve desde aquí. – Me mira, de frente, como si no estuviera desnuda, como si los dos estuviéramos desnudos y no hubiera absolutamente nadie que nos interrumpiera. Como si el mundo tan solo girara en ese trozo de roca, amaneciendo y anocheciendo tan solo ahí. En ese punto.
</p><p>- Pues…. Si miras hacia allí puedes ver el mar y el cielo unirse.
</p><p>- El horizonte, ¿no?.
</p><p>- Si, el horizonte. – Andrea mira hacia donde la he marcado. Sus ojos tratan de
fotografiar todo lo que ven. Intentando guardar en su retina todas las sensaciones y las visiones que el mundo le ofrece. Se da la vuelta y de nuevo me mira con sus ojos de color miel.
</p><p>- Aquí me siento libre. No hay nadie que nos moleste. Podemos hacer lo que queramos, sin que nadie nos lo reproche.
</p><p>- Ehhhh, bueno. Puede que alguien también quiera mirar el horizonte desde aquí.
</p><p>- Ya, pero ahora estamos tú y yo, solos. Imaginate que nadie más puede alcanzar esta roca. Imagina que tú y yo viviéramos en esta roca para siempre. Solos. –
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/andrea2.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/andrea2.jpg" border="0" /></a>Estaba imaginándomelo. Y mi pene también. Él, mi pene, también quería ver a la chica. Mi polla quería escupirla en la cara, llenarla por dentro con su semen. Mi pene quiere penetrarla con todo su amor y ternura, hacerla gozar hasta que ella rozara con sus cabellos el punto donde el mar y el cielo se unen, como mi polla y Andrea. Como ella y yo. De repente se acerca. Al principio con una sonrisa en la cara, para después construir una mirada de pasión, de lujuria. Sus ojos reflejaban lo que iba a hacer. Yo no sabia donde esconderme. No sabía como actuar. No sabia si debía dejarla o no. Estoy seguro que en un futuro, me comeré la cabeza pensando por qué hizo eso. Me comeré la cabeza pensando qué es lo que movió a Andrea a hacer lo que hizo. Lo único que conseguí hacer al momento fue meter la barriga, lo más adentro que pude. Trate de ocultar mis defectos para que Andrea no se diera cuenta y no reculara. Tan solo la quedaba un metro. Unos segundos después tenía unos labios pegados a los míos. Una mano tratando de desanudar mi bañador. Abro los ojos. Veo a una chica preciosa besándome. Noto una mano femenina meterse en mi bañador. Ella se despega de mis labios. Me mira. De nuevo. Cada vez que sus ojos encuentran los míos, me desespero. Siento un disparo en mi pecho. Siento como mi corazón se desboca, se acelera, como si, en un intento desesperado, el jockey agitara su látigo contra su caballo, tratando de ganar la carrera. Mi corazón se dispara con cada latigazo de sus ojos. Mi polla se convierte en una roca. Se convierte en la polla del gigante que se esta bañando en el agua salada, tirando a los bañistas como si fueran muñecos. Mi pene es una piedra, una piedra enorme. Monolítica. Es una piedra con semen en su interior. Un semen que marcara a Andrea para los restos de su existencia. Jamás volveré a ver a Andrea. Pasaran los años y nunca tendré noticias de ella. Pero siempre, desde ese momento, sabré que mi semen toco su piel, su boca, sus tetas. Sabré que mi polla entro en una cueva húmeda, salada, llena de pasión, como su coño. Sabré que ella se acordara de mí, aunque sea una centésima de segundo, se acordara de mi cara, de mis manos, pero sobre todo de mi semen. Blanco como la espuma de una ola al romper en un acantilado. Blanco como la nube que trata de llegar al purgatorio. Blanco como el destello del sol, el Dios Sol, penetrando en los ojos como agujas, como alfileres calientes.
Noto como su mano agarra mi polla. La sostiene entre sus dedos, agitados, radiantes, ansiosos. Noto como su mano comienza a moverse, como sus uñas se clavan en mi piel. No nos besamos. Tan solo la dejo hacer. No quiero besarla, quiero ver la cara de Andrea con una polla entre sus manos. La cara de una mujer haciendo el amor, es totalmente diferente. Es el único momento en el que el ser humano se olvida de sus pasiones, de sus problemas, de sus escudos y se muestra tal y como es. Cuando una persona hace el amor, las caretas se caen, las defensas se desvanecen y surge desde el alma misma, la cara de la felicidad, de la pasión desbocada, del éxtasis. Y yo, en esos momentos, con los dioses observando desde su lugar privilegiado, quiero saber como es una cara de felicidad. Quiero conocer como un alma surge de su encierro para mostrarse exuberante.
Su mano sigue moviéndose, arriba y abajo. Yo ya he alargado la mía para meterle un dedo. Dos, tres, quince. Ella se muerde el labio inferior. Me pone su labio inferior. Es…. Como decirlo…. Provocativo. Mueve su cuerpo, tratando que mi mano se introduzca en su vagina, intentando que todo mi amor, mi universo, se anexione al suyo, sin barreras. De repente se oye algo. Voces. Voces de ultratumba. Son zombis enviados por el demonio para llevarnos a las puertas del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Averno">averno</a>. Son discípulos de Satanás dispuestos a arrojarnos al abismo del fuego eterno.
Un segundo después su mano sale de mi bañador. Se levanta de su sitio y se dirige hacia el recodo donde la gente se suele tirar. Otro segundo después Andrea ha desaparecido. Sin mirar atrás, sin titubear, como cuando su mano estaba sujetando mi polla. Y yo me quede allí. Quieto, con el bañador medio bajado y observando como dos chiquillos subían a la roca para tirarse por ella. No conseguí reaccionar. Me parecía un espejismo, una ilusión tan real que me hizo estremecer. Volví a mirar al horizonte y jure ante los Dioses y Jesucristo que esa misma noche, conseguiría follarme a alguna chica. Aunque fuera la más fea de la isla.
Me tire de la roca y volví hacia la orilla. El agua fría me despejo la cabeza. Conseguí centrar mis pensamientos, y conseguí bajar la erección de mi entrepierna. Llegue a la orilla mucho menos cansado que cuando fui. Salí del agua y me dirigí a mi toalla. Allí estaban Dani y José, bebiendo, riendo, observando los pechos enormes, los coños rasurados, los culos grasientos… Y, por primera vez, me di cuenta de los defectos de la gente desnuda. No solo eran pechos, chochos y culos. También había barrigas, anchas como planetas, piernas celulíticas, espaldas quemadas, culos caídos y grasientos. También me di cuenta que, de los hombres, Llegue a la conclusión de que la gente mayor era la que mas se desnudaba, hombres con bigote cubriéndoles el labio, con barrigas asquerosas y piel caída hasta producir asco.
</p><p>- Que tal por allí, Pastor?.
</p><p>- Esto….. bien. La verdad es que parece que esta cerca, pero esta a tomar por culo.
</p><p>- Es verdad. Siempre pasa lo mismo. Te crees que esta aquí al lado y luego tienes que nadar como un cabrón.
</p><p>- Oye, por cierto, esta noche íbamos a ir a la sala Amnesia, no?
</p><p>- Si, si. Esta noche va a ser un fiestón. Mejor que ayer. Ya veras.
- Eso espero. Eso espero.
Recogimos los bártulos y volvimos al hotel. Descansamos un poco antes de bajar
a cenar. En la mayoría de los hoteles, la cena comienza a servirse sobre las 8 de la tarde hasta las 10. Nosotros bajamos a la nueve y media. Antes, Ángel y José fueron a comprar la bebida para esta tarde y reservar las cuatro entradas para la discoteca. Lo primero que íbamos a hacer esta noche era tomarnos una copa en el bar donde el relaciones públicas trabajaba para comprar las entradas y luego íbamos a hacer botellón en el parking de la sala.
La cena no estaba mal. Además tenía muchísima hambre. Ya estaba todo preparado para esta noche. Solo faltaba vengarme de ellas. De todas ellas.
Antes de bajar a cenar, tuve que entrar al cuarto de baño a terminar lo que Andrea no pudo. No pude aguantar a esta noche. Pero sabia, perfectamente, que mi semen estaría listo para marcar a una chica, para marcarlas a todas.
</p>Pastornoreply@blogger.com