martes, julio 04, 2006

MI ÚLTIMO DÍA DE TRABAJO

Estoy otra vez en la oficina. Un día más. Otro día cualquiera, desperdiciado, arrojado al acantilado, como un deshecho. Como una mierda. Iván ya se encontraba allí. No me mira, no me saluda. Soy una sombra, soy aire, no soy nada para Iván. Me siento en la mesa. El ordenador esta encendido. Miro a Iván. Le miro directamente a los ojos. Ahora él me mira. Me mira como una mierda, como un monstruo de un solo ojo, con escamas, de color verde. Mantenemos la mirada largo rato. No decimos nada. Por mi cabeza pasan palabras de arrepentimiento, pero no las digo. No quiero decirlas. Se lo merecía. Se merecía que le golpearan. Recuerdo la pelea. Me sentía un superhéroe. Me sentía el hombre más fuerte del mundo. Era Dios. Un Dios furioso, que castiga a los infieles. Ese maricón no se merecía vivir. No tiene derecho a existir. No a costa de los demás, a costa de destruir la vida de otra persona. No me siento orgulloso de lo que hice. Pero no siento nada por esa persona. Excepto por Iván. Sé que le quería, que le amaba. Pero yo soy Dios. Puedo decidir sobre las personas. Y esa persona no merecía vivir. - Esto…. Iván, siento mucho lo que ocurrió ayer. Pero es que… lo que me contaste era muy fuerte. No se. Quizás debería haberlo dejado pasar. - Si. - De verdad que lo siento mucho. - Ya da igual. Por lo menos se ha ido. No volverá a molestarme. Pero yo le quería, le amaba. - Ya lo se Iván. Pero encontraras a otro. Mucho mejor que esa escoria. - Debería darte las gracias, pero creo que no te las mereces. - Lo se. No te preocupes. Empezamos a trabajar??. - Será lo mejor. No volvimos a hablar del tema. Nadie menciono nada del asunto. Se quedo archivado, caso cerrado. No volveré a ver a Iván nunca. Ni a su ex – novio maltratador. Jamás volveré a saber nada de estas personas, y sin embargo, mi mente no podrá olvidar la cara de miedo de Iván cuando vio que yo, Pastor, el justiciero de los gays, le propinaba un puñetazo a su ex novio en las narices. Será un recuerdo más. Una cara entre muchas caras. Un alma entre otras almas. El día pasa deprisa. El trabajo se acumula. No puedo adelantar trabajo porque debo explicarle el funcionamiento del programa informático a Iván. Es mi último día en esta empresa. Mi último día. Además seguiré ganando dinero del paro. Es perfecto. Hoy me encuentro feliz. Por fin he conseguido dejar este trabajo de mierda, esta oficina de mierda. He conseguido perder de vista a mi jefe de mierda. Ya no tendré que volver a hacer informes que no me importan una mierda. No tendré que ser el recadero de nadie. Podré dedicar todo mi tiempo a escribir. A acabar mi novela. Podré ser el mejor escritor del mundo. Henry Miller, William Golding, Kennedy Tool, temblar, porque llega Pastor. El mejor escritor de la historia, el mayor novelista de todos los tiempos. - Pasto, puedes venir un momento. – Es mi jefe. Mi pulso se dispara, mi corazón se acelera. Mi sangre comienza a calentarse. Me levanto del asiento. Miro a Iván. Me da la mano. Me transmite serenidad, calma. Tiene razón. Debo calmarme. No puede haber ningún problema. A pesar de todo, mis neuronas me transmiten todo lo contrario. Mis neuronas me dicen que pasa algo, no podrán darme el dinero del paro. No podré escribir mi novela. Me dirijo al despacho de mi jefe. Cierro la puerta tras de mi y me siento, como siempre, en el borde de la silla. “Tranquilo, Pastor, no temas, no tiembles. No te dejes engañar. No te dejes pisotear. Es tu último día. Armate de valor. Vamos Pastor, tranquilízate, deja de sudar, como un gilipollas…” - Bien, Pastor, solo te llamaba para decirte que ha sido un placer trabajar contigo. Nos has hecho una putada, al dejarnos en plena fase de auditoria, pero bueno. No hay vuelta atrás. También quería preguntarte como ves a tu sustituto. Si le ver preparado, si aprende rápido, no se… - Iván es un chico muy inteligente. Seguro que sabrá hacerlo mucho mejor que yo. Además ya domina el programa informático, así que creo que no tendrá ningún problema en ese sentido. - Estupendo. Pues, nada más. Que te vaya muy bien en tu nuevo trabajo, si es que lo tienes. - Por supuesto que lo tengo – Mi voz tiembla. Soy incapaz de mentir. Imposible, no puedo. Se me nota. Si no es por la voz, es porque mi cara pasa del marrón amarillento al rojo intenso en cuestión de segundos, o por el charco de sudor que se forma en mi frente y mis manos. – El próximo lunes me incorporo a una consultoría. La verdad es que no me puedo quejar. - Me alegro por ti. Otra cosita, puedes decirle a Iván que venga a mi despacho, por favor. – No me lo puedo creer. Un año, un puto y maldito año acudiendo todos los días a la oficina, haciendo informes par mi jefe, día si y día también, y ahora, el último día, a última hora, mi jefe me pide las cosas “por favor”. Tengo ganas de reventarle la cara. De estamparle una silla en la cabeza. Me gustaría que un cuervo sobrevolara el despacho y le comiera el cerebro a picotazos. - Por supuesto. Muchas gracias por todo, jefe. Hasta la vista. Salgo del despacho, cierro la puerta y me quedo apoyado en ella, intentando tranquilizarme. Miro a Iván. Me mira. Le guiño un ojo. Sonríe. Me acerco a el y le digo que el jefe quiere hablar con el. Se levanta, sonriente, animado. Me mira antes de entrar y ahora es él el que me guiña un ojo. Me dirijo a casa. Tengo sueño. Sueño y hambre. El libro y la música de mi reproductor mp3 no impiden que se me cierren los ojos. El tren avanza entre la oscuridad, entre la negrura mas absoluta. Parece que viajamos por un túnel del tiempo. Y cuando el tren se detiene, lo hace en otro planeta. Muy parecido al anterior. Pero con seres distintos. Tengo ganas de llegar a casa. Mis amigos me están esperando para irnos a Ibiza. Son las 3 de la tarde. Hoy comenzamos la jornada intensiva en mi trabajo. Ahora salgo mucho antes. Antes de salir del edificio me he despedido de Iván. Le he deseado suerte en la vida. Me cae bien Iván. Es un chico sincero. Se puede hablar con el. Además es la única persona que no se ha reído cuando le he contado que quiero ser escritor. Por eso, le he dado una copia de un relato que escribí hace mucho tiempo y que presente a uno de los concursos que jamás gane. Prometió leérselo y enviarme su opinión a mi dirección de correo electrónico. Después, Iván se marcho. Yo tuve que esperar cinco minutos en la puerta, por si acaso aparecía otra vez el maricón maltratador. Salgo por la puerta. Son las tres de la tarde y tengo todo el tiempo del mundo. A partir de ahora podre escribir todo el tiempo. Mi imaginación se dispara. Me imagino que estoy en una habitación, escribiendo. El ordenador portátil se encuentra apoyado en una gran mesa de caoba. Y en frente una ventana. La ventana más grande del mundo. Imagino que por ella pasan todas mis ideas. Todas mis aspiraciones. Todas mis ilusiones. Me imagino que por esa ventana, aparecen inspiraciones para seguir escribiendo. Con solo echar un vistazo por la ventana podría continuar escribiendo eternamente. Pero, hoy no disfrutare de una tarde escribiendo en esa habitación. Hoy me voy a la playa. A una de las islas más bonitas. Ibiza. Mis amigos me estarán esperando en mi casa. El padre de uno de ellos (José) nos llevara al aeropuerto. El avión sale a las 7 de la tarde. No tengo ganas de ir. No me apetece. Ayer estuve haciendo la maleta durante toda la noche, prácticamente. No sabia que ropa llevarme. No me acordaba como se hacia una maleta. Hacia mucho tiempo que no salía de viaje. Además la niña de mis ojos no estaba muy contenta de que me fuera. Se lo dije ayer, por la tarde. Solamente un día antes de irme. Ya había pagado el vuelo y el hotel. - Esto….Te tengo que decir una cosilla…. - Dime guapo – La niña de mis ojos estaba desnuda. Solo le tapaba la sabana de mi cama. Estábamos solos. Mis padres se fueron esta mañana de visita a ver a unos tios mios que viven en la capital. Me dijeron que volverian mañana. Estaba preciosa. Su pelo le caía, sin ningún tipo de orden, por el cuello, hasta rozarle los pechos. La sabana, dejaba entrever la silueta de la niña de mis ojos. Sus muslos, intentaban traspasar la sabana.

"NO ES LA NIÑA DE MIS OJOS PERO SE PARECE"

Su sexo, liberado de toda atadura, relucía de placer. Yo no podía dejar de mirarla. La niña de mis ojos es preciosa. Cuando la veo desnuda, el mundo no existe, la sociedad se derrite en el infierno de su existencia. Cuando mis ojos observan su piel sedosa, blanca como la luz, el cielo se abre ante mí. Mis músculos se contraen, se retuercen, deseando rozarla. Y yo no les dejo. Porque tengo envidia. Porque me muero de celos. Nadie puede tocar a La niña de mis ojos. Ni siquiera mis músculos, mis propios músculos. Si pudiera, me arrancaría la piel, tira a tira, para que no hubiera nada entre ella y yo, para que nadie nada más que yo pudiera sentir a la niña de mis ojos. La miro a los ojos. Siempre, después de hacer el amor, la niña de mis ojos se convierte en el ángel caído. En la diosa Atenea. - No es nada, solo que hace unos días me llamo mi amigo José, ¿Te acuerdas de él?. Bueno pues…. Me dijo que iba a hacer un viaje a Ibiza con el resto de amigos y…. bueno, me invitaron a ir con ellos. - Y tu les dirías que no, verdad Pastor?? - Bueno…. No exactamente. Al final me convencieron. Nos vamos mañana, pero no te preocupes. El lunes estamos aquí. - Ya…. – De repente, la luz se apago. Mis ojos solo veían oscuridad, porque La niña de mis ojos se tapo completamente con la sabana y se dio la vuelta dandome la espalda. Aún asi, podia ver su espalda marcada por la tirantez del sujetador, su columna, navegando por su cuerpo hasta llegar hasta al culo. - No te enfades, cariño… Hace mucho que no salgo con los amigos. Además me apetece salir de este agujero. - Ya, pero tenias que habérmelo dicho antes. - Ya lo se, cariño, pero…. No se. Tenia miedo de que dijeras que no y… - Las cosas no se hacen así, ¿sabes?. Primero tendrías que haber hablado conmigo. Hay una voz dentro de mí. La oigo. Cada vez más fuerte. Cada vez más alto. Es una voz que proviene de mi cabeza. Intento escucharla. Trato de entender lo que dice. Ahora. “Díselo, Pastor. Es el momento. Después de follar, las mujeres están más sensibles. Son más comprensivas. Después de tener una polla dentro, las mujeres se vuelven locas. Se comportan como verdaderamente son, como verdaderamente quieren ser. Es el momento de dejarla. Díselo, dile que quieres irte. Que quieres cumplir tus sueños. Díselo Pastor, díselo”. Muevo la cabeza. Miro para otro lado. La niña de mis ojos me mira extrañada. Esta enfadada. Lo noto porque el entrecejo se le arruga. La comisura de los labios se cierra en una extraña expresión. - No se Pastor. Últimamente te noto raro. Muy raro. Casi nunca quieres quedar. Te encierras en casa. Apenas salimos, ni siquiera a dar un paseo o tomar algo. Solo quieres quedar conmigo para follar. - Eso no es verdad, cariño. Sabes que te quiero, te adoro. Pero… no se…Quizá tengas razón, quizá sea que no me gusta mi trabajo. A lo mejor es porque no puedo hacer lo que me gusta realmente, no se. Lo mas seguro es que deje este trabajo. Quiza mañana, a lo mejor el lunes. No lo tengo muy claro todavía – Cuando trato de mentir a la niña de mis ojos, debo desviar la mirada. No debo mirarla, porque si no, con tan solo mirarme, es capaz de descubrir mi mentira - - Sigues con lo de que quieres ser escritor, ¿verdad?. Ya lo intentaste, Pastor. Olvídate de eso. Búscate otro trabajo, vuelve otra vez a la universidad, no se. Pero haz algo. No podemos seguir así. Yo quiero una casa, quiero casarme. Vivir en familia. Hay que pensar en el futuro. - El futuro es una mierda. Nunca has pensado que, a lo mejo, el futuro no existe. Que a lo mejor, el futuro no esta escrito, sino que, podemos moldearlo a nuestro gusto. Yo quiero ser escritor. No puedo evitarlo. Pero tengo miedo. Miedo de fracasar. Miedo de tirar mi vida a la basura. Lo que no puedo hacer es seguir así. Viendo pasar las horas, los días, los años, sin intentarlo. Además, deberías olvidar esas absurdas ideas. La planificación distorsiona a las personas. No se puede prever lo que nos va a pasar. No quiero encasillarme en una vida que no quiero, que no me pertenece. No quiero tener que estar pendiente del pago de una hipoteca. No quiero ver como se escapan las horas, dentro de una oficina de mierda, con un jefe de mierda, haciendo cosas de mierda, que, además, no me gustan, no me hacen feliz. - Pero Pastor. Yo no puedo esperar. No puedo esperar a que alguien se fije en ti como escritor. Cuando será eso. Dentro de un mes, de un año, de 10. No puedo hacer eso Pastor. Además. Necesitas dinero. De donde lo vas a sacar – La niña de mis ojos se ha incorporado en la cama. Me mira a los ojos, de frente. Cuando me mira, mis pupilas se derriten. Mis ojos se deshacen. Mi cara se deforma, porque mis parpados se contraen. Quizá tenga razón. Hace unos años, comencé a presentarme a certámenes de literatura. Unas veces era un certamen de cuentos. Otras veces eran concursos de novela. No he ganado ninguna vez. Imagino al jurado leyendo mis relatos, partiéndose de risa, descojonandose de mí. Y luego una mano, una mano peluda, sucia, la mano de un monstruo horripilante, que arroja a la papelera mis sueños, mis ilusiones, mis relatos. Sin compasión. Decidí dejar de presentarme a los certámenes. Lo que no he dejado es de escribir. Quizás tenga razón. Quizás no valga para escribir. Quizás solo sea una locura, una paranoia, una ilusión de mis sentidos. - No se, cariño, quizá tengas razón. Pero esta vez es en serio. Voy a intentarlo. Esta novela será la definitiva. Será mi mejor obra. Será la mejor novela del universo – Mis ojos se vuelven acuosos. Quiero llorar. Llorar hasta secarme por dentro. Llorar sin para, todo el tiempo. Quiero que pasen las horas y que de mis ojos se derramen todas las lágrimas almacenadas durante todo este tiempo. Quiero llorar por mí, pero sobre todo, quiero llorar por la niña de mis ojos. Porque la voy a dejar. Porque la voy a olvidar. Miro a la niña de mis ojos. Trato de fotografiarla con la mirada. No quiero que se me olvide nada de ella. Alargo la mano hacia su pelo. Y bajo la mano, despacio, tratando de guardar las sensaciones que me produce el roce de su piel. El cuello, los brazos, sus piernas, sus pechos, su pubis, su sexo. Quiero guardar esas sensaciones en un frasco y llevármelo siempre conmigo. Quiero poder abrir ese frasco para poder olerlo, tocarlo, mirarlo. - Sabes que yo siempre te apoyare. Pero, Pastor, vamos a hacer las cosas bien. Vamos a ahorrar, y vamos a comprarnos una casa, para nosotros solos. Vamos a vivir juntos, hasta morir. – Su cara se acerca. Puedo olerla, huele a jazmín, a rosas, a semen. Puedo oler su pelo, su aliento. Puedo sentir su respiración entrecortada. Su boca se pega a la mía. Noto como su lengua penetra en mi boca. Siento como su lengua se frota con la mía. Placer. Siento placer. Mi pene responde a la provocación, se levanta. Se erige como el pene mas grande del mundo. La niña de mis ojos trata de succionarme. Trata de sacarme todos los pensamientos impuros. Todos los males que me acechan el alma con la lengua. Intenta quedárselos ella, para salvarme a mí. No puedo dejarla. Quiere llevarse mis sueños y no debo dejarla. Son mis sueños. Y me los quiere arrebatar. Me separo de ella. La miro a los ojos. Quiero que se vaya. Quiero que no vuelva a aparecer en mi vida. Quiero que se desvanezca, como la arena de la playa entre los dedos. - Vete, cariño. - Pero, ¿por qué?. ¿Qué he hecho ahora?. - Nada, cariño, soy yo. Quiero estar solo. - Pero…. - Por favor, niña de mis ojos. Márchate. Vístete y márchate. - Esta bien. Pásatelo bien en Ibiza. Cuando llegues allí me llamas. - No te preocupes, lo haré. El tren ha llegado a mi estación. Me bajo. Hay un río de personas que se dirigen a los tornos para poder salir. No consigo pensar con claridad. Mi mente se encuentra en otro lugar. En Ibiza. Quizá no sea tan malo, al fin y al cabo. Quizá me venga bien. Consigo salir de la estación. Me encuentro sudado, sucio. En mi reproductor suena Adagio For String. Una de mis temas preferidos. Eso me anima. Ahora me quedan 10 minutos andando hasta mi casa. La maleta esta hecha. Solo me queda darme una ducha. Mis amigos me estarán esperando. José, Daniel, Ángel. Mis amigos, mis únicos amigos. Hace mucho tiempo que no salgo con ellos. Hace mucho tiempo que no salgo. Que no me divierto, que no bebo. Que no me rio. No se si tengo ganas de hacer todas esas cosas. Son sentimientos de humano. Y yo no soy humano. Soy un escritor encerrado en el cuerpo de un monstruo. Un monstruo gordo y feo. Un monstruo con brazos y piernas. Llego a mi portal. Subo las escaleras lo más rápido que puedo. Abro la puerta. Mi madre se encuentra en la cocina, recogiendo la mesa. Acaba de comer. Mi padre no esta en casa, esta trabajando. Saludo a mi madre con un beso. - que tal el día, Pastor?? - Normal, como siempre. Han venido mis amigos?? - No, aún no. Todavía me estoy preguntando que pintas en Ibiza?? - No se madre, por lo menos salgo un poco de esta ciudad. - Ya, pero puedes irte a otro sitio un poco mas cerca, con tu chica. - Pero no es lo mismo, madre. Con las novias no puedes hacer las mismas cosas. - Y que es eso que no puedes hacer con tu novia y si con tus amigos – Mi madre, cuando esta en ese plan, arquea una ceja hacia arriba. Sus ojos se vuelven pequeños. Sus labios se aprietan. No me apetece discutir con mi madre ahora. - Déjalo, madre. Me voy a duchar. El agua de la ducha me reconforta. Es agua fría, casi helada. Trato de no apartarme del agua. Hago grandes esfuerzos para no tiritar de frió. Consigo terminar de ducharme. Me visto. Salgo del cuarto de baño en dirección a mi habitación. Cierro la puerta. Enciendo un cigarro y me tumbo en la cama. Mis amigos llegaran de un momento a otro. Dentro de unas horas estaré en otro lugar, en otra ciudad, en otro mundo, completamente distinto. Hay, tumbado en mi cama, apurando el cigarrillo, tratando de no pensar en nada que no sea fumar, jamás podría haber imaginado todas las sensaciones que sentiría a partir de ese momento.

MI ÚLTIMO DÍA DE TRABAJO

5 Comments:

Anonymous sonia said...

Indignada. Estoy indignada con la niña de tus ojos. ¡No me puedo creer que la eches de tu casa después de que la hayas dejado tirada como una colilla, y que ella te diga tranquilamente que te lo pases bien en Ibiza y que la llames cuando llegues!!!!!!
Pero por favor, eso no se lo cree nadie....
Sigo pensando lo mismo: en la vida real y en la imaginaria los tios soys todos iguales.
¡QUÉ FUERTE!
Yo, en su lugar, me hiría al primer bar que viera, jejeje.

10:53 PM  
Blogger erdani said...

Joder¡¡¡muy guapo peter.Uno de los capitulos q mas me ha gustado.Pues nada a seguir escribiendo.Q nos vamos de fieston pero.....q el Luis no venga eeeehhhh.

7:49 PM  
Blogger Pastor said...

Gracias Dani... No se como lo voy a hacer. La verdad es que no podemos aparecer todos. En caso de que alguíen se sienta discriminado porque no aparece en el diario - novela, dos cositas: la primera que se joda (es broma, no os enfadeis), y la segunda es que procurare, a lo lardo del diario, que aparezcan todas las personas que conozco. Solo recordaros una pequeña cosa. Quiza no os guste como apareceis en el diario. A lo mejor os sentis ofendidos por lo que diga en el diario. De todas formas tratare de inventarme la mayoria de las cosas y de suavizar la realidad lo mas posible.
Bueno gente. A seguir leyendo. Un abrazo para los chicos y un besazo para la chicas.

10:46 AM  
Anonymous silvia said...

Yo digo lo mismo que Sonia, la niña de tus ojos es tonta no?, yo me hubiese enfadado si mi novio me echa de su casa. Pero bueno en el mundo tiene que haber de todo. Estoy intrigada si al final Pastor va a dejar a la niña de sus ojos con lo que la ama por dedicar su vida a escribir. Tiene que pensárselo bien si le merece la pena. Bueno y haber que hacen los chico en Ibiza, qué peligro, verdad?. Bueno sigue escribiendo, besos.

11:28 PM  
Blogger Pastor said...

Gracias Silvia. Solo deciros a las chicas que La niña de sus ojos no es tonta, sabe bien lo que hace, y la frase " esta bien, cuando llegues a Ibiza me llamas", puede interpretarse de varias formas. Una de ellas (la que intentaba darle) es la de sentimiento de indiferencia. Creo que la niña de sus ojos esta bastante enfadada con Pastor, no solo porque se vaya a Ibiza (que al fin y al cabo es lo de menos, puesto que confia en el), sino porque Pastor se comporta muy raro con ella.
En cuanto a los chicos en Ibiza, ya queda poco para saberlo. Como he dicho en anteriore comentarios, tratare de seguir en la misma linea argumental, además de añadir algo mas de intensidad al relato.

Un abrazo para los chicos y un besazo para las chicas. Hasta lugo XXD

11:32 AM  

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