miércoles, junio 07, 2006

¿Estara embarazada?

Estoy esperando a la Niña de mis Ojos. Es Domingo. Estoy solo, como cada domingo. Mis padres se han ido a dar un paseo, a tomar algo por el centro. Hemos quedado en que la niña de mis ojos me vendría a buscar a las 8 de la tarde. Son las 8:20. Siempre llega tarde. Creo que es una enfermedad. Necesita llegar tarde. Es como una necesidad. Su cerebro le ordena que tiene que hacer esperar a la otra persona siempre. Esta vez no me importa. Tengo encima de la mesa del salón la prueba del embarazo que compramos el viernes. Ha estado guardada estos días en uno de los cajones de la mesa de mi habitación. No se si alguien de mi familia la habrá visto. Si ha sido así, no me han dicho nada. Tengo la televisión encendida, pero no le hago caso. La televisión emite sonidos, imágenes de personas, de gente que habla. No entiendo lo que dicen. Parece que hablan en un idioma desconocido, inventado por ellos mismos. Los demás tenemos que aprender su idioma para poder enterarnos de algo. No veo ni oigo la televisión porque mi cabeza no me lo permite. Esta ocupada. Tiene que idear un asesinato. El asesinato de un feto. Mis neuronas se pasan la información unas a otras rápidamente. Mis neuronas me hablan: “Lo primero que tienes que hacer es reunir dinero. Entre los dos tenéis dinero suficiente. Después buscas en Internet la dirección de una clínica privada, clandestina, donde realicen abortos. Según tenemos entendido yo, y las demás neuronas, es que un aborto es relativamente rápido. En unas horas la niña de tus ojos estará en casa. Nadie sabrá nada. Los familiares no se enteraran. Tienes que hacerlo, Pastor. No puedes joderte la vida de esta manera. Además, tienes que irte. Cambiar de vida. Tirar tu alma a la basura y fabricarte otra, totalmente nueva. Vamos Pastor. Sabes que tienes que hacerlo”, “Ya, pero es un asesinato, no puedo matar a una persona, aunque solamente sea un feto. No se lo que es un feto, pero lo que si sé es que tiene vida. Puede alimentarse, moverse. Se desarrolla”. “No digas tonterías. Un feto no puede pensar. Solo tiene unas semanas de desarrollo. No es una persona. No puede articular palabra, no puede sentir deseos, ni expresar sentimientos, porque no los tiene”. “Sois crueles. No puedo sentir indiferencia. Además. Es ella la que tiene que decidir”. “Tu eres gilipollas. ¿Y tu, qué?, ¿No cuentas?, ¿Es necesario sacrificar tu vida, tus sueños, por un feto. Por un puto feto?. Píenselo Pastor. Tus sueños se irán al cubo de basura, junto con los pañales del hijo que nunca quisiste tener. Que quieres. Recriminárselo el resto de su vida. Además de la tuya, quieres joderle la vida a otra persona??.”. “Ahí tenéis razón. No quiero amargar la existencia de nadie. La niña de mis ojos no puede, no debe, estar conmigo. Yo voy a cambiar. Necesito cambiar”. Me duele la cabeza. La conversación que he tenido con mi cerebro me ha dejado extasiado. Cansado. De repente, suena el portero automático. Es ella, me digo. Media hora de retraso. Seguramente, dirá que ha sido por culpa del autobús. Siempre lo mismo. La misma excusa. Me imagino a la niña de mis ojos diciéndome la verdad. Que ha llegado tarde por culpa de la enfermedad de la tardanza. Que la gusta hacer esperar a las personas con las que queda. Le abro la puerta del portal, y dejo abierta la de mi casa. Me dirijo al salón, cojo la prueba del embarazo y saco de la caja el aparato que nos dirá nuestro futuro más inmediato. El aparato nos proporcionara las respuestas. Como un vidente, como un brujo de los bosques. Parece como si fuéramos uno de esos brujos, que pueden interpretar el futura a través de unas piedras. Unos brujos que viviéramos en el bosque, en una aldea perdida, inexplorada. Nuestras caras están pintadas. Nuestro pelo esta envuelto de plumas de ave. Nuestros cuerpos están totalmente desnudos, exceptuando los penes y las vagínas. La tribu restante esta sentada formando un circulo ha nuestro alrededor, a mí y a la niña de mis ojos. Veo perfectamente como alguien se levanta y me da un saquito pequeño, de cuero, donde están guardadas unas piedrecitas. Noto como mis piernas me ayudan a levantarme y en un dialecto ininteligible, hablo a los indígenas que me miran con cara expectante. Observo como, sin previo aviso, arrojo las piedras al suelo. Veo como las miro, tratando de leer lo que las piedras me dicen. Siento que las piedras nos describen el futuro, siento como la vida de la tribu, esta dibujada en esos guijarros. En este momento las piedras dudan. No saben si habrá lluvias, o un calor demencial. Necesitamos hacer un sacrificio para que el Dios de la Lluvia nos deleite con su llanto, para que nuestras cosechas crezcan y nos proporcionen comida, Necesitamos la lluvia para que los animales del bosque puedan alimentarse, y así, nosotros cazarlos. Mataremos a un niño, sacrificaremos a un recién nacido. Su muerte, nos dará la vida al resto de la tribu. De repente, en mi imaginación las piedras se convierten en una cosa extraña. Es la prueba del embarazo. Y, acto seguido, un niño clavado a la niña de mis ojos, se interna entre el circulo de indígenas ofreciéndose para el sacrificio. Suena algo. Una puerta al cerrarse. Igual de rápido que el sonido de la puerta, veo una silueta en la puerta del salón. Es la niña de mis ojos. Hoy va demasiado bien vestida. Lleva una minifalda vaquera, sandalias, un top ajustado, que le resaltan los pechos. Parecen más grandes. Pienso que puede ser debido a que las hormonas están segregando la leche necesaria para amamantar al bebe. Me entran ganas de quitarle el top y chuparle un pecho, para comprobar que no es verdad. Para verificar que sus pechos no tienen leche. A lo mejor todavía es pronto para la acumulación de leche materna en los pechos. No se. No tengo ni idea de embarazos. No hablamos. Se dirige, despacio al sillón, para sentarse al lado mío. La situación es tensa. Nos miramos a los ojos. Tratamos de decirnos cosas con la mirada. Solo con la mirada. Intentamos visualizar el interior del otro. Ella, seguramente vera un alma desgarrada, oscura. Vera un alma que quiere salir del cuerpo en el que esta encerrada, un alma desesperada. Vera un deseo asomando por el subconsciente. Tratando de respirar, para no morir. Es el deseo del escritor. Débil todavía, pero vivo. En cambio yo solo veo a un niño pequeño, con la piel blanca como la luz, de ojos verdes, como un océano inmenso, que, al final del todo, se junta con el horizonte. Veo a un niño con el pelo moreno, cortito. Esta totalmente desnudo. Veo sus manitas pequeñas, sus uñas, apenas perceptibles. Su boca se abre, tratando de comunicarse conmigo, en un principio no logra articular palabra. Los brazos se mueven, deseosos de sacar las palabras que están dentro. De repente ya no solo veo, sino que oigo. El niño ha hablado y me ha horrorizado. Solo ha dicho una palabra. Pero cada vocal que forma la palabra, ha penetrado por mis oídos y se han clavado, como un disparo a bocajarro, en el corazón. “PAPA”. No, Es imposible. Muevo la cabeza. Necesito a Freud. Necesito todo su saber y su conocimiento para no volverme loco. Loco de remate. - Bueno, Pastor. ¿Lo hacemos?. - ¿Tu estas preparada?. - Creo que si, aunque para esto nunca se esta preparada. - Tienes ganas de mear? – Escucho mi pregunta y me entran ganas de reír. Menuda mierda de pregunta. Menuda mierda de ayuda. - ¡No se, Pastor! – Asoma un atisbo de sonrisa en sus labios. Tiene la boca más bonita del mundo. Desearía no estar en esta situación. Desearía poder comerme su boca, su lengua. Desearía poder escuchar su risa, su voz alegre. Daría lo que fuera por poder salir de esta cueva y poder dar un paseo, de la mano, felices. Daría mi vida por no ser como soy. - Bueno…. ¿Por qué no vamos al cuarto de baño y probamos a ver?. - ¿Me vas a acompañar al baño?. - No se, como tu veas. - Mejor espérame aquí. En cuanto este lista, vengo para acá. - Vale, pero no tardes mucho, que me da algo. - Tardare lo que tarde en salir el resultado, Pastor. - Vale, vale, perdona. Es que…. Bueno, estoy un poco nervioso. - Yo también, Pastor, pero sé que a tu lado, no me va a pasar nada. – Me da un beso, un pequeño beso en los labios. Ha sido lo suficientemente largo para dejarme el sabor de sus labios en los míos. La niña de mis ojos se levanta, coge la prueba del embarazo y se marcha, sin mas. Sin decir nada. Antes de cruzar el pasillo, vuelve la cara. Me mira. Sus ojos están cristalinos. Trata de pedirme ayuda a través de su mirada. Yo intento transmitirla fuerza. Una fuerza de la que carezco, pero, por lo menos, trato de que ella crea que soy el mas fuerte, que soy una roca. Desaparece. Suena una puerta al cerrarse. Estoy solo. Completamente solo. Mi soledad y yo. Miro la caja del Predictor. Saco las instrucciones de la caja. Leo detenidamente las posibilidades que pueden darse. Si, en el aparato, pasados unos instantes desde que el orín de la niña de mis ojos toque el aparato, sale el color azul, significaría que estaríamos salvados. Significaría que Dios nos da una oportunidad de seguir viviendo. En caso de que el color sea rosa, El Diablo aparecerá, abriendo un inmenso agujero del que emanara un olor insoportable a azufre, y nos arrastrara hasta las profundidades del infierno. Trato de memorizar las instrucciones. Azul (VIDA), rosa (MUERTE). Apago la televisión. Seguían hablando en una lengua muerta. Era la misma lengua que utilizaba el brujo de mi imaginación. Voy a la ventana. Me asomo. El calor de junio me azota la cara. El sol esta a punto de marcharse, dejando paso a la noche. Justo enfrente de mí una mujer se detiene. Lleva un carro. Dentro hay un niño. La madre trata de que el bebe mantenga el chupete en su boca. Me imagino a la niña de mis ojos haciendo exactamente lo mismo. Y yo, mirándola desde la ventana. Ajeno. Otra vez mis neuronas comienzan a trabajar. Quieren hablarme: “Pastor. Estas a punto de saber si tu vida se convertirá en una auténtica mierda. Debes trazar un plan. Tienes que hacerlo. Abortar. En cuanto salga del baño se lo dices”. “!Callaros de una puta vez!. No sabemos si esta embarazada o no. Además, es ella la que tiene que decidir. No yo. Seria injusto”. “Injusto es lo que te esta haciendo ella. Quiere atraparte, agarrarte y no dejarte huir. Lo ha hecho adrede. Se ha quedado embarazada para que no la dejes nunca”. “Pero…. No puede ser. No me lo creo”. “Vamos Pastor. Solo tienes que decírselo y…”. De repente mis neuronas se callan. Han oído algo. Es el ruido de la misma puerta abriéndose. Aparece la niña de mis ojos. Sus ojos tienen la misma mirada vidriada que cuando se fue. Me enseña la prueba del embarazo. No se si quiero saberlo. Mi cabeza me da vueltas. No estoy preparado para oírlo. No quiero saberlo. AZUL (VIDA), ROSA (MUERTE).

¿Estara embarazada?

5 Comments:

Blogger Pastor said...

Hola a todos/as. No os asusteis por el careto que he colgado. Aunque la verdad es que es bastante horrible.

Otra cosita. Os agradeceria, en serio, que todo aquel/aquella que me lea, me dejara un comentario. Con llamarme gilipollas me vale.

Muchas gracias a todos por seguir leyendo esto. Prometo que a partir de ahora intentare rayarme lo menos posible. O por lo menos tratare de insertar mas dialogos (como bien me aconsejo mi amigo Dani. Un abrazo Dani).

Hasta lugo

6:13 PM  
Blogger erdani said...

Aun asi es bastante bueno.Pero todavia me mola mas porq al acabar cada capitulo me dejas con mazo de intriga.otro abrazo pa ti.

8:52 PM  
Anonymous Anónimo said...

Hola Pedro, como dice Dani, nos dejas con mucha intriga, la verdad es que me está enganchando, aunque llevaba un monton de tiempo sin leer. Un beso, y animo que mola. Silvia Dorado

12:12 AM  
Anonymous Eva said...

Hello Peter. Soy Eva (Gus).Te soy sincera, en casa no tengo internet y en el curro leo trocitos cuando puedo. Lo que quiero decir, es que no soy asidua lectora pero me gusta la pasión con la que escribes. Se nota al leerte que te apasiona escribir, que te revolucionas por transmitir, y que consigues transmitir. Y eso es mucho. Como esporádica lectora, mi consejillo sería: menos frases cortas. ¿Por qué?pq a veces no te dejan recrearte en un contexto por el tema de que haces más cortes en la lectura. ¿Cómo evitarlas? Yo creo que si utilizas más adverbios y preposiciones como “porque” “según” “por tanto” (prep+adv. por ej), conectarías más las frases y sería más lineal la lectura. Porque esto ayuda a bajar el ritmo al leer. Y cuando te paras en un punto saboreas más lo leído que si te tienes que parar en 30. No crees?.
Y por último, que espero sigas disfrutando escribiendo porque yo lo considero tan sano o más que nadar o cualquier otro deporte físico. Es bueno para desconectar, como ejercicio personal para conocerte más, para compartir, para enseñar, etc. Así que, como dicen los deportistas, lo importante es participar. Al igual que no hace falta ganar para ser atleta, no hace falta publicar para ser buen escritor. Enhorabuena tron!.

1:57 PM  
Blogger Pastor said...

gracias Eva. Espero que sigas leyendo esta mierda de diario - novela. Procurare aplicar tu consejo, aunque me va a resultar dificil, porque cuando me pongo a escribir, lo que menos importancia doy es a la estructura de un texto y más al contenido del mismo, por lo que parece que escribo a impulsos. Como bien dices, lo que trato es de que la gente sienta lo mismo que yo, que intente recrearlo en su memoria, y que, si es necesario rian, lloren, o pataleen. Aun así muchisimas gracias por leerme. Un besazo.

11:11 PM  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home